“La clave para envejecer con dignidad pasa por la participación ciudadana en las políticas públicas”
Fernando Fuster Fabra, impulsor y referente de Sitges Voluntaris Socials -desde 2015, una de las entidades presentes en FiraGran-, cuenta con una trayectoria vital y personal vinculada a la acción social inclusiva y a la defensa de la dignidad de las personas, especialmente de las personas mayores.
Nacido en Manila en el seno de una familia de arraigo catalán, tras pasar por varios continentes, instaló su residencia en Sitges en 2010. Pero lejos de entender esta nueva etapa catalana como un retiro, Fuster Fabra aprovecha su vitalidad, su experiencia y sus ganas de aportar a la sociedad para seguir “con la mente, el alma y el cuerpo en activo en una actividad que siempre había formado parte de mí: el acción social inclusiva”.
Y lo hace dando forma a iniciativas que hoy son clave en el tejido comunitario local. Así, por ejemplo, en 2012 impulsa el Banc del Temps de Sitges y, un año después, funda Sitges Voluntaris Socials junto a un equipo intergeneracional, multicultural y multidisciplinar, pero que bajo un mismo objetivo compartido: construir una sociedad más cohesionada, respetuosa y plural. Bajo este paraguas nace también Acció en Blau, una plataforma transversal de acción social, solidaria y sostenible. En 2014 participa en la creación del Observatori d’Igualtat de Tracte i Oportunitats de Catalunya (Observatori Cat), articulado bajo el lema “Les Persones Primer”, hoy referente mundial en equidad y diversidad con perspectiva de género en la transformación innovadora de democracias participativas.
- ¿Cómo describiría hoy la realidad de las personas mayores desde una perspectiva de género? ¿Dónde están las principales desigualdades?
Las sociedades civiles, incluso en democracias consolidadas como la nuestra, siguen mostrando desigualdades en el trato entre mujeres y hombres. Esta brecha es evidente en el ámbito laboral, pero también afecta a un colectivo a menudo invisibilizado: las personas cuidadoras no profesionales de familiares dependientes, un debate que estará presente en esta edición de FiraGran.A esta realidad se suma la situación de muchas mujeres mayores, que no perciben pensiones justas y continúan asumiendo el cuidado de las generaciones más jóvenes. Asimismo, persiste la discriminación dentro del colectivo LGBTIQ+, especialmente hacia las personas mayores y, de forma más acusada, hacia las mujeres trans.En este contexto, y desde nuestra primera participación en FiraGran en 2015 —fuimos el primer stand del colectivo LGBTIQ+—, continuamos trabajando para sensibilizar y promover los derechos ciudadanos, y poniendo a disposición de los visitantes recursos institucionales orientados a fomentar la igualdad, la diversidad y la participación en una sociedad más justa e inclusiva.
- En su experiencia con Sitges Voluntaris, ¿qué diferencias observa entre hombres y mujeres mayores en términos de participación social?
En nuestro caso dual, voluntariado e intercambio de tiempo, nuestra experiencia es que participan bastante equitativamente sin gran diferencia por su identidad de género ni tampoco por razones de edad. Durante la pandemia, eso sí, el voluntariado fue mayoritariamente joven, mientras que las personas mayores actuaron principalmente como receptoras de apoyo.Pero a partir de ahí, impulsamos un modelo más equilibrado a través del Banc del Temps de Sitges, donde las personas mayores pasaron a tener también un papel activo ofreciendo mentoría y conocimientos. Este sistema ha generado un efecto en cadena que ha fortalecido la comunidad y que se ha extendido más allá de Sitges, consolidando nuestro “Modelo Sitges”, un modelo participativo, inclusivo y replicable en otros territorios. - ¿Qué significa envejecer con dignidad desde una perspectiva de género?
Significa respeto a la persona, sin menospreciarla por cualidades individuales, ya sea por razones de edad o identidad de género. Desde Sitges Voluntaris Socials, Acció en Blau y el Observatori d’Igualtat de Tracte i Oportunitats de Catalunya defendemos, desde nuestros inicios, la equidad en la diversidad social. Este enfoque se concreta en el Modelo Sitges, premiado hace unos años por FiraGran por su apoyo al colectivo LGBTIQ+, aunque su alcance es más amplio, con una mirada transversal e interseccional.Actualmente, impulsamos el programa IMPULSED (Unnovation Motivated by People United to Lead Social Equity in Diversity), con el apoyo de People Powered y Open Government Partnership (Washinton DC), que refuerza este modelo como referente en innovación democrática basada en la participación ciudadana.La clave para envejecer con dignidad pasa porque las administraciones adopten una visión transversal y faciliten mecanismos reales de co-diseño de políticas públicas, incorporando activamente a la ciudadanía en las decisiones sociales, económicas y culturales.
- Este año FiraGran pone el foco en las personas cuidadoras no profesionales. ¿Qué papel juegan las mujeres en este ámbito y qué consecuencias tiene?
El cuidado, tanto profesional como no profesional tiene, mayoritariamente, rostro femenino. Precisamente, ya en la edición 2025, y en el marco de nuestro enfoque sobre derechos fundamentales en la diversidad, invitamos a participar en nuestro stand a Cuidadores Familiars, una entidad que trabaja para dar apoyo a las cuidadoras no profesionales. Este año, esperamos que también puedan venir para abordar esta realidad y dar recursos a las mujeres cuidadoras. - ¿Estamos reconociendo suficientemente el trabajo de las cuidadoras no profesionales?
A nuestro entender, rotundamente NO. A las cuidadoras no profesionales -que prácticamente en su totalidad son familiares de las personas dependientes asistidas-, no se les reconoce dicho trabajo ni por parte de las administraciones públicas competentes, ni tampoco, en numerosas ocasiones, por parte de las miembros de la propia familia.
Estas cuidadoras acaban emocionalmente y físicamente ‘quemadas’, y el sistema sanitario no tiene previsto la atención emocional de éstas, ni tampoco la médica. - ¿Qué tipo de apoyo real necesitarían hoy las personas cuidadoras no profesionales para no quedar desbordadas?
Los principales obstáculos para las cuidadoras familiares —mayoritariamente mujeres mayores de 45 años— son la burocracia, las listas de espera y la falta de información sobre sus derechos y servicios de ‘respiro’. Esta desprotección es crítica en zonas rurales, donde la ausencia de puntos de atención directa eleva el riesgo de que la cuidadora acabe convirtiéndose, a su vez, en persona dependiente.Hay que transformar la estructura vertical de atención a las personas dependientes y sus respectivas personas cuidadoras, utilizando una estrategia transversal de implementación, formación y cuidados de auto cura para las personas cuidadoras, en las cuales participen Salut, Drets Socials y Igualtat i Feminisme, de la misma manera que ya se ha comenzado a hacer en las residencias gestionadas por Generalitat de Catalunya. - ¿Qué iniciativas están funcionando mejor para empoderar a las mujeres mayores?
En Catalunya, llevamos unos años trabajando con resultados positivos el empoderamiento de las mujeres, y ahora, con el nombramiento de un Director General de Gent Gran, se dará un empujón al empoderamiento de las mujeres mayores.
Desde Observatori Cat pretendemos acompañar la implantación de esa Dirección General, aportando nuestras propuestas innovadoras, algunos ya demostradas en acciones desde 2014 y otras con visión hacia la transformación disruptiva de hábitos caducos como es el machismo y la supremacía patriarcal en las estructuras de los cuidados. Para ello propondremos nuestra visión del uso del tiempo hacia la calidad de vida. - ¿Cómo puede el voluntariado contribuir a reducir las brechas de género en la vejez?
En nuestra opinión, ya hemos demostrado que hay soluciones bien innovadoras como es la covivienda intergeneracional, que requiere un cambio de mentalidad en la atención de los miembros mayores y dependientes de nuestras familias.Ante la escasez de vivienda para la juventud y la frecuente situación laboral que impide a los familiares directos a compartir vivienda con sus personas mayores o dependientes, hemos propuesto y ya se está experimentando con un voluntariado que brinda su tiempo a cambio de una remuneración en alojamiento.Dicha acción debe implicar a las generaciones más jóvenes, para su sensibilización y proceso de aprendizaje en acompañamiento social sin discriminación por razones de género.
Para su efectiva puesta a prueba a nivel territorial, Generalitat de Catalunya debe poner a disposición de entidades de innovación democrática como la nuestra los medios para llevar a cabo este tipo de experiencia. No basta con otorgar importantes sumas de ayuda económica a las grandes entidades cuyas actuaciones se acomodan en lo tradicional con escasa visión para innovar.
- ¿Qué espera encontrar en esta edición de FiraGran?
Estamos expectantes por participar en las sesiones sobre personas cuidadoras que se celebrarán por primera vez este año, esperando que nuestras compañeras de Ciudadores Familiars participen.Y esperamos poder convencer a nuestros compañeros de la Fundació Ave Maria de Sitges a estar presentes en nuestro estand del Espacio Emocional, para que informen de su singular proyecto de viviendas sociales para personas con disfunciones, así como de su servicio de atención SAD de proximidad.Además, si finalmente pueden participar, el Instituto de Robótica para la Dependencia, que es miembro de Red Soledades, nos podrán mostrar interesantes avances en su campo de acompañamiento a las personas dependientes y cuidadoras.
- Si tuviera que lanzar un mensaje claro a las personas que aún dudan si ir o no a FiraGran, ¿cuál sería?
Hoy, FiraGran es mucho más que una feria festiva. Las personas mayores y sus familias deben venir a ver lo que está ya poniéndose en práctica para mejorar la calidad de vida de nuestras personas mayores, y de todos los que irán haciéndose mayores.
¡Venid a Fira Gran para saber que os espera!