“FiraGran es un Salón donde, sobre todo, puedes conocer a mucha gente, y eso es maravilloso, porque las personas necesitamos personas”
A sus casi 89 años (los cumple en junio), Joana Torruella Ventura es un ejemplo de lo que significa el compromiso activo. Hija de Barcelona (nació en una calle a dos pasos de la Catedral), desde muy joven estuvo arraigada al mundo asociativo. La música, que le inculcó su padre, también ha sido siempre un hilo conductor en su vida: bailó en la Colla Sardanista Joan Maragall y cantó en el Orfeó Català. A sus 20 años se casó y ya, como esposa y madre de 7 hijos, continuó activa y reivindicativa.
De hecho, Joana se convirtió a finales del siglo XX en una de las voces imprescindibles de la lucha feminista desde el tejido civil y ciudadano en la conquista de una igualdad plena y real. Así, como cofundadora de la Associació Ciutadana pels Drets de les Dones, lidera desde hace tres décadas la reivindicación de los derechos de las viudas. Además, sigue participando y colaborando con entidades, fundaciones y asociaciones, demostrando que su secreto para mantenerse al pie del cañón es, sencillamente, “no parar nunca y no mirar la tele durante horas”.
La figura de Joana Torruella también ha estado vinculada a FiraGran desde su primera edición. De hecho, no ha faltado a ninguna edición, siempre aprovechando este punto de encuentro de las personas mayores para dar a conocer su lucha activa para conseguir más igualdad en las pensiones de las viudas.
- Joana, ¿cómo empezó su lucha por los derechos de las viudas?
La Asociación la fundamos Pilar, Pere y yo en 1997. Empezamos recogiendo firmas para pedir una pensión de viudedad digna, porque las mujeres que se quedaban viudas cobraban poquísimo. Era una época en la que muchas mujeres no trabajaban fuera de casa y, al quedarse viudas, no recibían ni para vivir. Conseguimos recoger 730.000 firmas de personas y 350 de ayuntamientos. En aquella época ya nos propusieron que la demanda se politizara, pero no quisimos. Queríamos mantenernos como una acción social. Pero conseguimos llevarlas a Madrid el 25 de octubre de 2000. Nosotros pensamos que a partir de aquella acción los políticos harían algo, porque tenían que escucharnos, pero archivaron el tema. Pero fue a partir de aquel momento cuando crecimos mucho como asociación. Y finalmente conseguimos que la base de la viudedad llegara al 52%, del 45% de antes. Pero era una subida insignificante. Y no dejamos de hacer manifestaciones porque queríamos más. Han de saber los políticos que cuando una mujer se queda viuda, lo que cambia de gastos es el trozo de carne, o la cantidad de legumbre que cocinas, pero de la luz, del gas o del piso no pagas menos…
Pero es una lástima, porque después de tantos años no hemos conseguido mucho más. De hecho, estamos muy enfadadas, porque cuando se consiguió una ligera subida de la pensión, no fue retroactiva. - Una lucha que nunca termina, Joana… Pero es una maravilla ver que mantiene intactas las ganas de continuar. ¿De dónde sale esa energía inagotable?
Pues porque nunca paro. El secreto es no parar de hacer cosas. Y gracias a que me encuentro bien, las puedo hacer. He tenido cosas -enfermedades-, como todo el mundo, pero siempre me he obligado a salir y a hacer cosas. No me quedo en casa mirando la tele. E intento hacer actividades y trabajar, porque si tienes la cabeza ocupada no dejas de tener energía. Cada lunes salgo a hacer marcha nórdica durante 2 horas, porque hacer ejercicio físico a nuestra edad es muy importante, no solo para mantenernos activos, sino para interactuar con gente. Eso es lo más importante, y lo que me ha dado vida. - Joana, entonces, no se perderá la Caminata FiraGran, ¿verdad?
No, eso seguro. Ya me he apuntado, como cada año. Piensa que nosotros, como entidad, hemos venido a FiraGran desde el principio, desde la primera edición, nunca hemos fallado. - ¿Y cómo ve la evolución del Salón? ¿Qué se ha mejorado y qué echa de menos de aquellas primeras ediciones?
Echo de menos que en sus inicios me parece que había mucha más parte expositiva, había más empresas en la parte de la feria. Creo que el sector empresarial debería dar más apoyo ahora, porque es una feria muy importante y que hace una labor imprescindible. Necesitamos este respaldo de las empresas para poder mantenerla y deberían poner más de su parte. Por el contrario, cada año, la parte de las actividades ha ido mejorando. Es impresionante que ahora haya más de 300 actividades para todo el mundo. Ha mejorado muchísimo también la propuesta de las actividades en el Ágora, porque cada año vienen tertulianos muy interesantes. - Si tuviera que elegir una, ¿con qué actividad del año pasado se queda?
Todas las que hice y donde aprendí, por ejemplo, el bingo musical, las conferencias… todo me gustó mucho. - Este año, el Salón está dedicado a los cuidadores no profesionales. ¿Qué piensa de este tema, Joana?
Pues creo que hacen una labor muy importante y que, en general, no están muy visibilizados. Yo misma hago de cuidadora de una señora que es más joven que yo, pero que necesita acompañamiento. Voy dos horas a la semana para ayudarla y hacerle compañía. Lo hago a través de la asociación Avis Món. De hecho, creo que en este tema las asociaciones son las que hacen una labor muy importante, mientras que las instituciones públicas son lentas e incompetentes. Porque con tanta burocracia digital, no hacen más que poner barreras.
Yo, por eso, apelo a que las personas mayores que estén bien colaboren, que ayuden a otras personas mayores. En el mundo nos necesitamos los unos a los otros. Y veo que todavía falta más voluntariado. Los mayores que tienen tanto tiempo libre son los primeros que deberían apuntarse a asociaciones y fundaciones para hacer cosas. Yo es lo que he hecho siempre, desde los 14 años, y creo que es lo que me ha dado vida. - Entonces, ¿apuesta por que los cuidadores de las personas mayores sean no profesionales?
Es que el no profesional es más ágil, pero es verdad que nos encontramos con que no están preparados ni formados. Por eso cada caso es diferente. - ¿Qué piensa, ahora que se habla tanto, de los robots humanoides, que pueden llegar a sustituir a las personas cuidadoras?
A mí no me gusta nada eso, y mira que tengo una nieta que se dedica a ello en una empresa de robótica, pero yo le digo que no, que no creo en ello. No, por la sencilla razón de que un robot nunca podrá sustituir la humanidad, la sensibilidad, el calor que damos las personas. Preferiría un perro a un robot. Yo sé que con el tiempo los robots acabarán ayudando a las personas mayores, pero no lo quiero ver. Porque será muy triste perder la parte humana, el tocarnos, abrazarnos… Eso no se puede sustituir con una máquina.
Yo creo que lo que necesitamos son personas que cuiden a personas. El robot lo podrá hacer perfecto, mecánico, pero nunca será como un ser humano. La robótica podría complementar, asistir en momentos de peligro, caídas, recordar la medicación, cosas así… Pero el resto, nada como el calor de un ser humano. - Para terminar, Joana, y volviendo a FiraGran, ¿qué le diría a la gente que todavía se está pensando si venir o no los días 27, 28 y 29 de mayo a La Farga de L’Hospitalet, a la 27ª edición del Salón?
Les diría que no se lo pierdan, que allí conocerán la labor de muchas entidades, que podrán participar en muchas actividades, que descubrirán empresas que hacen cosas para nosotros, pero sobre todo, que vengan porque seguro, seguro que salen con nuevas amistades. Porque FiraGran es un Salón donde, sobre todo, conoces a mucha gente. Y como decíamos, las personas necesitamos personas.